La huella de una casa
La pieza surge a partir de una ausencia.Una casa de gasa, previamente suspendida en el espacio, desaparece. En su lugar, el techo cede y deja una marca: una huella material que evidencia el paso del tiempo, la fragilidad de la estructura y la inestabilidad del habitar.
Lejos de reparar o cubrir esa herida, la obra se construye en relación directa con ella. A través de materiales ligeros y translúcidos, la instalación no busca restituir lo perdido, sino acompañar el vacío y dialogar con la marca existente.
La regeneración no se plantea como restauración, sino como un proceso que reconoce la ruptura y la integra. La sutura —visible, fragmentada— no oculta la herida, sino que la hace presente como parte constitutiva de la forma.
La casa deja de entenderse como refugio estable y se desplaza hacia una condición frágil, permeable y en constante transformación. Lo que permanece no es la estructura, sino su huella.