Trabajo desde el cuerpo y los procesos materiales como una forma de pensar la identidad, la pertenencia y los vínculos que construimos en el presente. Mi práctica parte de una experiencia situada, donde lo personal no se expone como biografía, sino como un punto de contacto para abrir preguntas colectivas.
El gesto manual es central en mi trabajo. Coser, bordar, amasar, anudar o pintar son acciones que implican tiempo, repetición y desgaste. A través de ellas me interesa pensar el cuidado y la fragilidad no como ideales, sino como prácticas que se sostienen en el límite y que revelan tensiones, ausencias y contradicciones.
Entre la pintura, el textil, la instalación y la acción, desarrollo proyectos que proponen situaciones de encuentro y participación. Me interesa observar cómo los cuerpos y los materiales se relacionan, se tensan o se sostienen, y cómo esas relaciones reflejan tanto la necesidad como la dificultad de construir comunidad en contextos marcados por la violencia y la indiferencia.
Mi obra no busca ofrecer respuestas cerradas, sino abrir espacios en los que el espectador pueda reconocerse como parte de una trama afectiva, social y política en constante transformación.